El susurro de la caracola

Cuentan que si cierras los ojos y pegas tu oreja a una caracola puedes escuchar el mar, aunque te halles a miles de kilómetros de la costa más cercana.

Por eso las caracolas sirven para ayudarnos a estar más cerca de lo que deseamos, como un objetivo al que acercarse dibujado en la espiral de su concha.

Queremos ser como esa espiral que parece que nunca termina, pero que cada vez se hace más grande, que nunca olvida su objetivo y se convierte en un huracán que arrastra con él todo lo que se le acerca, lo integra y lo impulsa.

Nosotras queremos ser eso, un pequeño círculo en el que juntas podamos caminar hacia nuevos mares.

Ya estamos escuchando las olas. Habrá quien diga que estamos locas peor os invitamos a unirnos en nuestro viaje para descubrir nuevos océanos en un movimiento que esperamos que no termine…

Y así juntas, cambiar el mundo.

Anuncios